Creativas venganzas que dan una gran satisfacción

¡Alto el ruido!

Este caso de venganza nos lleva a la típica situación en la que un vecino se cansa de pedirle a la persona de al lado que detuviera una fiesta extremadamente ruidosa. Al sentirse ignorado decidió que era momento de pasar a la acción y le compró a su pequeño hijo una batería y una trompeta para que ahora fuera su vecino al que le sangraran los oídos. Este hombre encontró la manera de vengarse e introducir a su hijo al mundo del arte.

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