Lo menos común pero más sorprendente.
La magia existe.

Durante el rodaje de “El mago de Oz” por el año 1939, el departamento de vestuarios de la producción necesitaba un abrigo elegante pero que se encontrara deteriorado. Entonces dado a esto decidieron comprar un estante completo de ellos en una tienda de segunda mano. Lo sorprendente de esto, es que más tarde se descubrió que el abrigo que finalmente fue elegido pertenecía a L. Frank Baum, el autor de los libros originales del “Mago de Oz”. Un hecho totalmente increíble que trascendió a las obras y dejó a más de uno con la boca abierta.
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